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May 112012
 

PEDRO GARCÍA TRAPIELLO PEDRO GARCÍA TRAPIELLO 10/01/2008 Diario de León

PASAN y pasan los días y aún espero un eco, una gacetilla o un algo que dé cuenta en esta ciudad madrastrona de la muerte aún reciente de un hombre con genialidad ingeniera, un inquieto buscador de soluciones prácticas a cualquier cosa que tuviera maquinaria o artilugio, un pertinaz inventor con un rastro de cuatrocientas patentes entre las que tan sólo una de ellas (hoy tiene renombre en medio mundo) le hubiera proporcionado en cualquier otro lugar que no esté regido por la ingratitud y el homenaje mutuo un memento de gala y orla, una peana en rinconada urbana o un adiós con sentimiento. No logro explicarme el silencio cazurrote que acompañó a su paz a don Heinz Pitschel, nacido alemán y entrañado como Enrique entre nosotros durante setenta años hasta morir frisando los cien. La biografía y peripecia personal de Pitschel tiene largura y tiene novela. Llegó a esta ciudad como jefe de mecánicos de la (que Hitler envió a para ensayar con españoles los primeros bombardeos con cazas stukas que después serían devastación europea de la Luftwaffe) y aquí residenció sus amores con una leonesa con la que hizo patria familiar… y sus incansables averiguaciones, entre las que destaca una que dió como resultado un motorín de modesta envergadura y altísima prestación, todo un gigante de la mecánica que redimió a la España de secano con pozo de cigüeñal o noria y a los regadíos crecientes. Era el motor «piva», una leyenda viva que conocen y reconocen los labriegos de media península, desde los del Plan Badajoz a la huerta murciana, desde el pazo gallego a la masía catalana… y más allá, desde Tánger a Trípoli y tantísimas tierras de desierto y vergel donde el «pivina» redimió de la sed y el alacrán. En el León de azadón y torga, de acequia o paramera, está grapado el ruido de ese motor incansable en las noches de grillo y taponada en que tocaba regar. Su matraca lejana acunó sueños y madrugones. Horas y horas resiste ese motorín la faena de noria que se le encomienda. El hortelano y el labrantín le deben mucho. Seguro que alguno, en medio de tanto silencio que sepulta, evocará alguna vez una gratitud a quien pudiera inventar cosa tan redentora que jubiló a pollinos y calderos acarreados. Ese agradecimiento anónimo premia la paz de Pitschel.

 

 

Cultura recibe el fondo fotográfico de Manuel Martín, con imágenes inéditas de la jornada en la que Franco se despidió en León de la Legión Cóndor del III Reich

Publico.es PEIO H. RIAÑO Madrid

condecora a un nazi de la Cóndor.-MANUEL MARTÏN

La mañana del 22 de mayo de 1939 era soleada y la Falange había preparado la ciudad de León con sus mejores galas: guirnaldas, yugos, flechas, águilas y esvásticas. En una de las semanas más dichosas para Francisco Franco durante sus primeras jornadas como dictador. Llega a la ciudad leonesa tres días después del gran desfile de su victoria, con una parada de 120.000 soldados, según los periódicos de la época, en un recorrido por el Paseo de la Castellana, Recoletos y El Prado.

Con un protocolo más humilde, pero no menos espeluznante, asiste acompañado por el Jefe del Aire, Alfredo Kindelán, a despedir a las tropas de la del III Reich, que habían llegado a España a mejorar su tecnología aeronáutica, a entrenarse para campañas más importantes y a convertir este país en un campo de tiro, cuyo apogeo fue el bombardeo de la ciudad de Gernica, el 26 de abril de 1937, con más de 120 muertos. Continue reading »

Sep 192011
 

Remembering Durruti from Stuart Christie on Vimeo.

 

 

Diario de León, 21/01/2009

pidió ayer que no sea borrada, al menos durante un tiempo, la esvástica pintada sobre la placa conmemorativa que el Ayuntamiento había instalado en la casa en la que el poeta pasó su niñez, «para que quede constancia de que aún hay seres en los que anida el rencor y la crueldad del fascismo». «Todavía hay gente capaz de significar su existencia trazando cruces gamadas», lamentó el escritor. La placa con uno de sus versos había sido colocada en la fachada de la casa donde residió, el número 6 de la , y hace alusión a los presos que veía pasar camino de . «No vi regresar a muchos, quizás a ninguno», dijo. «Aún hoy, cercanos a nosotros, minoritarios espero, existen hombres y mujeres cuyo entendimiento de la vida lleva consigo la sinrazón, la crueldad histórica, el entendimiento antidemocrático y antisocial que caracterizaba el nazismo y fascismo», expresó.

 

LA VIDA DIARIA EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN FRANQUISTAS ANTIGUO HOSPITAL DE , LEÓN

(Extracto del “Libro de San Marcos” de *)

Tenía razón Prida, qué hombre, tan distinto a cuantos ya llenábamos la celdona, más de cien hombres en no más de cincuenta metros y si no sobraba sitio, tampoco faltaba, que el ser humano es especie de muy singulares condiciones de adaptabilidad; pues tenía toda la razón cuando aseguraba sin levantar la voz, como si dictara una lección sobre Góngora, que la sinrazón no mueve montañas; desde luego, pero acaba con el prójimo, le replicaba nervioso Mariano Blanco, moviéndose entre los petates acumulados contra la pared…

Se nos había llenado la celda de huéspedes y hubo que organizarse, por la cuenta que nos tenía, nombrando un cabo o representante para las autoridades del campo de concentración, que eso era San Marcos, vamos a dejarnos de eufemismos, insistía Fernández Pereiro, a quien llamábamos Rey como apellido más conocido, porque de celular nada y de cárcel modelo mucho menos;y se nombró “capo” o cabo a un Muñíz Alique, que parecía disponer de cierta consideración por parte de los guardianes; y bien que necesitábamos de autoridad representativa y ejerciente en el interior, principalmente en los momentos verdaderamente graves del programa del día: la higiene a carrera contra reloj, el rancho y sus complicaciones, dada la enormidad de hambre almacenada, y el acomodo nocturno de ciento y más yacentes sobre espacio en el que anteriormente tan solo se alojaban dos caballos, por más que fueran percherones. Continue reading »

 

Capilla Laica

La sublevación militar, que comenzó en el ámbito estatal el 17 de julio, se produjo en León el 20 de julio. Los militares sublevados no encontraron apenas resistencia, excepto en el Gobierno Civil, la Casa del Pueblo y en . La sublevación se extendió con celeridad a las comarcas agrícolas leonesas sin encontrar demasiada resistencia.

La franquista comenzó durante la , pero no finalizó con su conclusión, no fue un instrumento para derrotar al enemigo sino para destruirlo definitivamente. De esta manera, en primer lugar se produjeron los paseos, que consistían en fusilamientos colectivos de personas relacionadas con el republicanismo o los partidos de izquierda sin el más mínimo respeto a los métodos judiciales. En los registros civiles constarán numerosos muertos,  algunos de ellos sin nombre conocido. Tristemente célebres serán en León los paseados de Puente Castro, Valverde del Camino o Villadangos del Páramo. Continue reading »