La localidad de Laguna de Negrillos, a 40 kilómetros de León, vive cada festividad del Christi como una de las procesiones más atractivas y curiosas de cuantas se celebran este mismo día en otros puntos de Castilla y León, que además está declarada de Interés Turístico de Castilla y León.
La celebración, cuyo origen reside en el culto público de la eucaristía, sobrepasa los actos litúrgicos para llegar a otros de cierto matiz profano donde las representaciones y las danzas se unen a la fiesta religiosa. Así, un cortejo de hombres ataviados con enaguas recorre las calles de Laguna de Negrillos siguiendo el paso de bailes tradicionales. Preside la procesión San Sebastián, el capitán de bandidos, ataviado como Napoleón y luciendo una mantilla española sobre el uniforme militar. Le siguen los apóstoles, todos vestidos como tales y portando sus atributos, así como ocho danzantes y dos birrias. Se trata de dos personajes esperpénticos que representan al diablo y que irán acompañados de los bailes durante toda la procesión.