Abr 082011
 

Se celebran el último domingo del mes de abril. En esta fecha, desde tiempo inmemorial y como agradecimiento a por las lluvias caídas en abundancia sobre el campo de León y su alfoz y otros milagros posteriores, tras una pertinaz sequía, la ciudad representada por la Corporación Municipal acude a la Real Basílica de para ofrecer un cirio de una arroba y dos hachas de cera, enfrentándose dialécticamente con el Cabildo, que insiste no en la voluntariedad de la ofrenda, si no en su obligatoriedad. Cabe destacar el ingenio de los argumentos que se esgrimen por ambas partes y aunque la discusión siempre acaba en empate, aplazándose para el año siguiente, el publico oyente siempre encuentra ganador anual.

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