Copiado de http://elleoncurioso.blogspot.com/2008/12/-y-el-eclipse-total-de-sol-de.html

domingo 14 de diciembre de 2008

Cistierna y el eclipse total de sol de 1905

El 30 de Agosto de tuvo lugar uno de los pocos eclipses totales de sol que se ha tenido la oportunidad de observar desde España en los últimos tiempos. 

La ilustración Artística, 28 de Agosto de 1905

Aunque el eclipse fue visible también en el Atlántico y en el norte de África, diversas expediciones científicas eligieron España para instalar sus observatorios provisionales, y lo hicieron porque era el lugar donde más tiempo estaba previsto que durara el eclipse, 3 minutos y 45 segundos, mientras que en la Península del Labrador, al este de Canadá la duración sería de 2 minutos 30 segundos y en Egipto de 2 minutos y 36 segundos.

 

Almanaque para 1905 de La Ilustración Española y Americana

En la previsión era que el eclipse durara desde las 11h 28’ 24’’ a las 13h 9’ 30’’, y la ocultación total desde las 12h 48’ 48’’ a las 12h 52’ 18’’, es decir 3 minutos y 30 segundos, lo que hacía a esta zona una candidata importante a tener en cuenta para la ubicación de alguna de esas expediciones científicas.

La Ilustración Artística, 28 de Agosto de 1905

En el corto tiempo que duraba la fase de ocultación total, se pretendía estudiar entre otras cosas la corona solar, y se esperaba descubrir nuevos astros próximos al sol, que solamente se podrían ver en ese momento.

La Ilustración Española y Americana, 18 de Septiembre de 1905

Así que por fin, para poder estudiar con detalle el eclipse eligieron nuestra península España algunos de los más importantes observatorios astronómicos europeos, que enviaron sus respectivas comisiones para ello.

Almanaque para 1905 de La Ilustración Española y Americana

Por ejemplo, la comisión del de Burdeos pretendía estudiar “la constitución física y química de las envolturas del sol y la forma de las protuberancias solares (mediante fotografías directas y espectroscópicas)”, la del de Meudon, “las diferencias y anomalías de intensidad lumínica entre la corona solar y los alrededores del cielo”, la de Montpellier, “la luz y la constitución de la corona solar, desde el punto de vista de la polarización”.

La Ilustración Española y Americana, 18 de Septiembre de 1905

Hubo otras muchas comisiones realizando estudios del eclipse, y dos de ellas fueron las que eligieron Cistierna para realizar sus estudios. A Cistierna llegaron representantes de los observatorios astronómicos de y de Toulouse con cinco vagones repletos de material, y para informar al mundo con detalle de los pormenores de esta expedición estaba Don , que escribió una estupenda crónica para la revista La Ilustración Española y Americana que apareció publicada en su número del 8 de Septiembre de 1905 y que a continuación transcribo:


El eclipse del 30 de Agosto en Cistierna

LA MISIÓN ASTRONÓMICA FRANCESA.

El personal de la misión.- El material de la expedición científica.- Objeto de los trabajos.- El fracaso del eclipse en Cistierna.

Al frente de la misión astronómica de Cistierna, vino a España monsieur , astrónomo titular del Observatorio de París, y profesor de Física en la Sorbona.

Nuevo Mundo, 24 de Agosto de 1905

En el mes de Marzo próximo pasado tuve el honor de conocer á este ilustre astrónomo. Vino entonces á León recomendado a mí por el señor Iñíguez, dignísimo director del Observatorio de Madrid, con el objeto de elegir el lugar de la instalación. Traía en sus notas, como sitios á elegir, señalados por el Bureau des Longitudes, Boñar ó Cistierna, y decidiose por esta última e vista de sus mejores condiciones.

Por Esos Mundos, Agosto de 1905

Desde entonces Puiseux no ha trabajado en otra cosa que en prepararse para el eclipse, poniendo en ello todo el talento que revela su rostro venerable y toda la seriedad que se refleja en su hablar sereno y mesurado.

Es Puiseux el astrónomo perfecto, de tranquilo mirar, habituado a las científicas investigaciones, lejos de las batallas de la vida.

Vive, desde hace mucho tiempo, especialmente dedicado á la celeste, en el Observatorio de París, donde colabora con él el simpático Mr. Le Morván, gran fotógrafo, muy competente en estudios astronómicos, según he oído de labios de su jefe Mr. Puiseux.

Los prestigios científicos de este sabio están compendiados diciendo que ha escrito en colaboración con Faye y con Maurice Loewy, el insigne director actual del Observatorio de París.

A las órdenes de Puiseux han venido a España Mr. Hamy, el sabio espectrógrafo, a quien debe la ciencia sus más altos descubrimientos en el estudio del espectro solar.

La Ilustración Española y Americana, 8 de Septiembre de 1905

Era magnífico el cuadro que ofrecía la instalación espectroscópica de Hamy una hora antes del eclipse. Estaba el sabio rodeado de monsieur Bouty, el gran continuador de la obra de Jamin, profesor también de la Universidad de París; Mr. Gautier, constructor de aparatos de Astronomía; Mr. Baillaud, director del Observatorio de Toulouse, y el joven Baillaud, del Observatorio de París, ayudante de Hamy.

Hablaba Hamy de sus esperanzas en la investigación de las zonas ultrarrojas y ultravioladas del espectro, de la desaparición de la fosforescencia, y repartía a sus amigos el trabajo que habían de hacer. Un fonógrafo, impresionado previamente, contaba el tiempo a grandes voces.

Era aquélla una solemne lección, un avance del eclipse, que yo escuché profundamente emocionado.

En la instalación próxima estaba Mr. Lebeuf, director de Besancon y profesor de la Universidad.

El Imparcial, 10 de Julio de 1905

En Besancon ha conseguido ensanchar considerablemente el Observatorio y establecer un magnífico servicio cronométrico que presta indudable utilidad.

Adscrito a la instalación do Besancon estaba el activísimo Mr. Chofardet, joven astrónomo, que tan pronto aparecía estableciendo una estación meteorológica como anotaba en su carnet los datos de la meridiana, o salía apresuradamente de la que llamábamos maison magnetique, de observar el declinómetro; y entre estos trabajos y los muy serios del para corregir la hora en comunicación con Madrid, aún le quedaba un rato para revelar fotografías en una cocina que, en el alojamiento de Lebeuf, había transformado en laboratorio de fotografía.

El Imparcial, 28 de Agosto de 1905

Hablar de actividad es también hablar del joven mecánico monsieur Priu, que puso todo su talento al servicio de Mr. Hamy, en el dificilísimo montaje de la gran ecuatorial espectroscópica.

Por último, Víctor Puiseux y Pierre Hamy, dos jóvenes altamente amables, auxiliaban eficazmente a los astrónomos en la colocación de aparatos y en los preparativos del eclipse.

Dos días antes del eclipse llegaron a Cistierna Mr. Bouty, profesor de Física en la Sorbonne; Mr. Baillaud, Director del Observatorio de Toulouse; Mr. Gautier, el gran constructor, y monsieur Vion.

 

El Imparcial, 30 de Agosto de 1905

Cinco vagones repletos de aparatos llegaron a Cistierna, y elegida una huerta cercada, sita en el valle de las Cortinas, propiedad del ilustrado médico del pueblo, en el ameno valle que rodean y amurallan los altos de la Solamarnia, el Soratoral y la Matalera, coronados de espinos silvestres, comenzó allá a principios de Agosto el montaje de la magnífica instalación astronómica de la nación francesa para el estudio del eclipse.

Una gran tienda de campaña servía para almacén y taller, escritorio y despacho, donde con democrática igualdad, limitada sólo por la cultura mutua de los expedicionarios, se trabajaba mucho, se leían las cartas y se preparaban las fotografías.

Allá en el extremo Sur de la espaciosa huerta se construyó la casa magnética de Mr. Lebeuf, separada del resto de los aparatos para evitar las desviaciones que los metales producen en el declinómetro y la balanza magnética, dedicados a estudiar las perturbaciones magnéticas que en los eclipses aún no están bien definidas.

Auguste Lebeuf (1859-1929)

El sistema Mascart, completísimo, como no se había ensayado hasta hoy, estaba instalado en las mejores condiciones, de temperatura constante y aislamiento absoluto, y Lebeuf se mostraba complacido de su trabajo.

Pero no era esto sólo lo que el ilustre Director de Besancon, auxiliado por Mr. Chofardet, había de estudiar, y, en efecto, había levantado otra tienda protectora de una soberbia ecuatorial bitubular, de visión directa y fotográfica, y una luneta meridiana para la determinación de las y la fijación del paso de los astros por el Meridiano.

El Imparcial, 31 de Agosto de 1905

Por cierto que el Instituto Geográfico y Estadístico ha encargado a Lebeuf los datos para la situación geográfica de Cistierna, aprovechando la instalación francesa.

Los aparatos de trabajo del jefe Mr. Puiseux ocupaban amplia extensión; el tubo de la gran luneta fotográfica medía 10 metros de largo, y un magnifico celostato doble enviaba la imagen del sol, brillante, esplendorosa, sobre los vidrios deslustrados para los ensayos, y después sobre las placas fotográficas, que con cronométrica regularidad habían de sucederse.

Ministerio de Cultura de Francia. “Cistierna. Août 1905. Mission Hamy. Vue générale des appareils prise du SW [membres de la mission de Cistierna], 1905″

Y allá, al otro lado de la huerta, elevábase gallarda y atrayente la complicada instalación del sabio Hamy, la gran ecuatorial espectroscópica, con sus enormes cámaras giratorias , con sus monumentales prismas de cuarzo, soberbio montaje que obedecía a un simultáneo movimiento de relojería para seguir al sol.

¿Y qué se iba á estudiar en Cistierna?—preguntará el culto lector.

Las perturbaciones magnéticas, las protuberancias con rigurosa exactitud, la fotografía de la corona con soberana magnitud, la fotografía especial del primero y último contacto para el estudio de los bordes, el estudio del espectro de la corona en el extremo ultraviolado e infrarrojo, las radiaciones caloríficas, la extinción de la fosforescencia, la comprobación de la raya verde del coronium …; un mundo de investigaciones. 

Todo se frustró con las gotas de agua de una lluvia fina que de la montaña de Cistierna bajó en los momentos preciosos del eclipse: todo quedó en sombras tras aquella inolvidable nube, que delante del sol fue para nosotros el fracaso.

Decía Bouty :
– ¡Esto es bien triste!

Y el bondadoso Puiseux, con la voz conmovida, repetía:
– ¡Bien triste !

Mariano D. Berrueta.


Como se puede leer, al final, después de un despliegue de medios materiales y humanos sin precedente en nuestras tierras, todo quedó en nada o en casi nada a causa de una nube traicionera que aguó las expectativas de todos los desplazados a Cistierna para estudiar el evento.

 

El Imparcial, 1 de Septiembre de 1905
Para más información acerca de el eclipse ocurrido en 1905: