LA VIDA DIARIA EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN FRANQUISTAS ANTIGUO HOSPITAL DE , LEÓN

(Extracto del «Libro de San Marcos» de *)

Tenía razón Prida, qué hombre, tan distinto a cuantos ya llenábamos la celdona, más de cien hombres en no más de cincuenta metros y si no sobraba sitio, tampoco faltaba, que el ser humano es especie de muy singulares condiciones de adaptabilidad; pues tenía toda la razón cuando aseguraba sin levantar la voz, como si dictara una lección sobre Góngora, que la sinrazón no mueve montañas; desde luego, pero acaba con el prójimo, le replicaba nervioso Mariano Blanco, moviéndose entre los petates acumulados contra la pared…

Se nos había llenado la celda de huéspedes y hubo que organizarse, por la cuenta que nos tenía, nombrando un cabo o representante para las autoridades del campo de concentración, que eso era San Marcos, vamos a dejarnos de eufemismos, insistía Fernández Pereiro, a quien llamábamos Rey como apellido más conocido, porque de celular nada y de cárcel modelo mucho menos;y se nombró «capo» o cabo a un Muñíz Alique, que parecía disponer de cierta consideración por parte de los guardianes; y bien que necesitábamos de autoridad representativa y ejerciente en el interior, principalmente en los momentos verdaderamente graves del programa del día: la higiene a carrera contra reloj, el rancho y sus complicaciones, dada la enormidad de hambre almacenada, y el acomodo nocturno de ciento y más yacentes sobre espacio en el que anteriormente tan solo se alojaban dos caballos, por más que fueran percherones. Continue reading »